Indicadores que parecen útiles… pero no lo son
En muchas organizaciones, los indicadores se multiplican con la mejor intención. Queremos medir para controlar, controlar para mejorar y mejorar para competir mejor. Sin embargo, a medida que el cuadro de mando crece, la claridad no siempre aumenta. Con el tiempo, algunas métricas empiezan a cumplir una función más estética que operativa. Se presentan en reuniones, se incluyen en dashboards sofisticados y se revisan periódicamente… pero no modifican decisiones ni comportamientos. El problema rara vez es tecnológico. Es conceptual. Medir no garantiza mejorar. Lo que marca la diferencia es si el indicador ayuda a intervenir en el sistema o simplemente describe lo que ya ha ocurrido. 1️⃣ Volumen de actividad: la falsa sensación de productividad Medir número de pedidos procesados, unidades producidas o tareas completadas puede dar sensación de avance.…





